En el camino de todo empresario tarde o temprano siempre se cruza la incertidumbre de la promoción. Todo producto o servicio, por bueno que sea, se necesita dar a conocer. Confiamos en nuestras capacidades y estamos convencidos de que hemos arrancado con un negocio que sólo necesita llegar a nuestro público objetivo para que nuestro buen hacer se vea recompensado con clientes satisfechos de nuestros servicios y por tanto fieles con nuestra empresa.
La disyuntiva que tenemos ante nosotros no es fácil. Pensamos en los diferentes medios a nuestro alcance para atraer el público. Listamos todos ellos en un archivo de texto: televisión, radio, publicaciones de papel, publicidad exterior (mupis, vallas publicitarias…), patrocinios… Si pudiéramos llegar a todos… casi tenemos la certeza de que montando una campaña de esta envergadura llegaríamos al publico que buscamos -y con seguridad también al que no-, pero tenemos un “ligero” escollo en esta idílica situación, los recursos con los que cuenta nuestra empresa. Toca elegir, toca calcular como va a retornar la inversión multiplicada por ¿?, nadie nos puede asegurar el éxito pero de un modo u otro debemos comunicarnos con nuestros posibles clientes…
Muchas empresas se encuentran en el caso practico que hemos expuesto. ¿Cómo actuar? ¿Son efectivos los 1.500 euros de cada mupi? ¿es mejor gastarse 1.400 euros en patrocinar un evento en radio y sus adjuntas cuñas publicitarias?… ¿A quién queremos llegar? ¿dónde están nuestros clientes?
Si su cliente es empresarial está en Internet. Si su cliente es el público final está en Internet. Si busca a mujeres de entre 24 y 45 años, están en Internet. Si por el contrario quiere llegar a adolescentes, también están en Internet. Si su negocio vende a núcleos familiares, también están en Internet.
La red hoy en día es el lugar idóneo para llegar a cualquier tipo de público objetivo. Sólo hay que saber como hacerlo. Menospreciamos a menudo este medio por “embebernos” de su filosofía de todo gratis. Somos capaces de gastar enormes sumas de dinero en campañas más o menos provechosas a priori y cuando nos hablan de internet, los más osados se escandalizan por invertir cantidades que para otros medios serían irrisorias. Aquí la cuestión no es gastar mucho dinero, como en cualquier campaña de cualquier medio, sino gastar lo adecuado para llegar al público adecuado en función de nuestra capacidad de inversión en promoción.
Una vez tenemos claro el presupuesto a destinar, el siguiente problema que nos encontramos es donde invertirlo. Internet es un auténtico océano de servicios, los usuarios están muy dispersos y -sorpresa- aquí deciden ellos. El usuario es el que elige lo que quiere ver, cuando y donde.
“Inclúyame usted cuarto y mitad de este medio de comunicación, medio de este portal y un tercio de este blog que, oiga, soy muy moderno a la hora de invertir”. Permítanme que les de un consejo. Busquen un profesional del medio que sepa guiarles por este océano. Ojo con amigos, colegas y demás que intentarán ayudarnos, navegar durante unos años por variopintas webs, no hacen a nadie un profesional de esto. Si dan con él, no duden en invertir en una campaña con lógica, bien pensada y perfectamente trenzada. Dejen que les diseñen una campaña exclusiva para internet, que no se parezca a un faldón publicitario, spot televisivo o cuña de radio, busquen a alguien que piense en su empresa y sea capaz de ver la mejor manera de llegar a su público objetivo.
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